viernes, 22 de junio de 2012

Cursa del Llop - Capítulo 2


Al fin, o no, ahí va la segunda parte de la crónica... que tambien vienen densa...

TERCERA ETAPA: Kaiak mar: 16 kms.
Salgo como un toro del redil, ciego, sin pensar en hacia dónde voy. El kaiak es mucho más inestable de lo que yo estoy acostumbrado. Debería ser más rápida. El viento lo vamos a tener todo el camino frontal, completamente frontal, así como las olas. No son muy grandes, pero sin duda no ayudan. Por suerte, la inestabilidad de la embarcación no se ve tan afectada cuando el oleaje es frontal. 

 

Con las prisas no coloqué con suficiente holgura los topes de los pies, ni comprobé el timón. Ando de aquí para allá. A penas me atrevo a mirar el GPS de la muñeca para ver la velocidad de avance por miedo a desequilibrarme. No es la primera prueba deportiva que realizo por el delta, y ello me ayuda ya que conozco que el emplazamiento del faro norte del delta, es la mejor de las referencias para no hacer mucho más camino del necesario. A los pocos minutos veo una piragua volcada y la barca de asistencia ayudando al navegante desafortunado. Poco después veo a otro remero que se dirige a la playeta del interior del brazo norte que debemos superar. Parece que también tiene problemas. Mi velocidad no es mala. En muchos momentos supero los 8km/h, que parecerá poco, pero para mi está bien. En mi entreno en la costa brava unas semanas atrás, fui más lento.
Los puntos que veía en el horizonte, cada vez más cerca. Estoy tenso, no tengo claro el equilibrio del conjunto y prefiero remar y remar sin parar. Me ha dado también rabia la perdida estúpida de tiempo por pardillo. Voy superando embarcaciones. Los ‘cracks’ en esta prueba, remeros de verdad, con piraguas de verdad, ni se ven en el horizonte. Mi objetivo es otro, superar si tengo fuerza a todos los que tengo a tiro.
Tan solo me queda uno que parece navegar a una velocidad tan solo un punto inferior al mío. No creo que pueda con él. Se ha tapado mucho el cielo. Del calor infernal del reto del día, hasta tengo frío. Eso ayuda a remar con más determinación. Afortunadamente me coloqué una camel-back con bebida recuperadora y voy bebiendo lo máximo que puedo. Cada sorbo puede ser realmente importante en el conjunto de esta locura.
En el Sprint final hacia el arco de llegada, veo claramente que no habrá forma de alcanzar al compañero que iba a tiro de piedra. No hay problema. Hay que cargar la piragua al hombro hasta el arco de meta en la arena. Que putada. Una hora larga. Podría haber sido peor
No estoy exhausto, pero si bastante fundido. Incómodo, también. Voy lleno de arena, mojado, no hay lugar cómodo para cambiarse, pero, estamos en pleno parque natural del delta del Ebro, ¡¡qué narices!!. En meta tengo la agradable compañía de los hermanos Luís, que igual que hicieron tras la maratón de montaña, ahí estaban para apoyar. Gracias!!.

 
Desde la superorganización, montan una sardinada con alimentos varios que sirven de aperitivo. No he de desperdiciar una sola molécula reconstituyente, y este pescado azul viene cargadito de Omega 3, que en la tele lo recomiendan encarecidamente…
La complicada logística sigue a pleno rendimiento. El bueno de Miquel Armengol, amo de mi piragua, se encarga de subirla al remolque y me permite vestirme con calma. Me impregno de repelente de los dípteros más molestos, nuestros queridos mosquitos, banqueros y políticos, digo parásitos donde los haya… Llegamos al hotel, qué sensación!!.
Gran hospedaje; lástima que sea por tan poco rato. Nos mezclan a los ‘llops’ en habitaciones de 3. Perfecto, así compartimos batallitas y estrategias de superviviencia futuras. La cena estupenda. Al fin un primero, segundo y un postre… y con cubiertos!!. Buen servicio. Toca subir a intentar descansar. A las cinco de la mañana tocarán diana para desayuno… jeje. Mis compañeros se estiran en la cama. Uno roncaba, pero está tan petado que ni eso. Yo prefiero meterme una sesión de compex tirado en la escalera del hotel (vaya imagen…), para no molestar a los compis mientras quemo las teclas del móvil con el guasap. A las 12 pasadas, al sobre, a dar unas vueltas a la cama.
5 am. Desayuno. Intento que sea lo menos dulce posible. Como todo lo salado que pillo, y corriendo a por todos los trastos y a por la siguiente… Noche cerrada y repelente de mosquito al canto.


CUARTA ETAPA: Kaiak río: 24 kms, contra corriente…
Somos ya pocos los supervivientes con dorsal 600, pero todos muy animados. El día muy tapado, nada que ver con el anterior. Incluso chispea. Todo son prisas, hay que empezar a las 6 puntuales, que el día será largo… Entrar en la embarcación desde unas rocas ya tiene su qué. Esta vez me la juego sin el cubre. Quiero ir más cómodo, con las rodillas asomando. Me meto de nuevo el camel back bien completito y algo de fruta a mano. Van a ser unas tres horas de esfuerzo…
Las mañanas nunca son buenas para mi a nivel competitivo. Me encuentro tocado y pese a que es más que normal, ayer no me costaba adelantar a gente con la que hoy iba sufriendo a su estela. Tengo problemas con la dirección. Parece que mi timón volvía a fallar y se quedaba girado y por tanto frenándome frecuentemente… Las máquinas de ayer vuelven a volatilizarse de nuevo. Son unos cuatro. Me consigo meter en el grupeto siguiente. Vamos unos cuatro más. El ambiente es bueno y vamos charlando unos con otros, inimaginables en cualquier otra prueba competitiva. Vamos desde Deltebre hasta Tortosa. Una morcilla de camino.
Va lloviendo a ratos y paso hasta frío. Es muy pronto, no hay temperatura y voy desabrigado. Además vas mojándote continuamente. Llegando a Amposta, la cabeza de mi grupo hace un stop para comer y beber algo. Veo avanzado un compay 600 que nos había sacado unos metros y decido no parar. Sin pensar todavía en liderar el tiempo global de la carrera, no quiero tampoco desperdiciar oportunidades futuras. A la postre ese compañero seria el mejor entre los 600 de corto recorrido.
Se me hace pesado, pero el paisaje ayuda. Impresionante el río Ebro desde su cauce en una embarcación a remos. Lástima que yo soy el remero… Nuestros enemigos son las corrientes y las algas, que en verano hacen su aparición en masa al bajar el caudal del río. Me fijo siempre en los remeros del lugar y trazo su dirección hasta que me quedo primero del grupo y decido poner en práctica las enseñanzas que había ido adquiriendo con el paso de las horas y los quilómetros de río. He competido en diversas ocasiones en este río, pero siempre era en sentido contrario y nadando… nada que ver. En un punto en el que se ensancha mucho el cauce del Ebro, dudo del mejor trazado y giro la cabeza. Veo que mis seguidores se habían ido hacia la otra orilla. Hago lo propio y les imito. En esa maniobra, me alcanza dos y sigo con ellos un buen rato.
Ya queda poco. Llevamos más de dos horas y media sin dejar de remar y realmente tengo ganas de salir de la piragua. Tengo el culo y los lumbares rotos. De los brazos y hombros ya ni me quejo, esta es la última prueba que los voy a necesitar de verdad. En el tramo final, aprieto un poco me escapo unos metros. Finalizo con 2.53 a poco más de 8kms/h de media. Vamos bien!!.
Ducha caliente en Tortosa, comida controlada (toca correr!!), ropa, la misma que en la piragua. Ya la secaré… Vuelvo a coger el móvil y los phones… ya no hay peligro de que acaben en el estómago de un siluro.


QUINTA ETAPA: Media Maratón Montcaro: 21 kms, 1200 kms desnivel acumulado
Para esta etapa, a priori no voy muy preocupado pese al gran desnivel. Por suerte es toda de asfalto y hay muchos quilómetros con desniveles asumibles. La clave es ir lo más rápido posible sin destruirse para tener algo de tiempo para recuperar al máximo para la gran prueba del día, la larga. Una putadita extra. Tenemos que recorrer algo más de dos quilómetros extras que ni cuentan ni se contabilizan ya que se hace neutralizada hasta Roquetes, donde se encuentra la salida real. Voy parado. Fatal de piernas, obvio. La gente que solo hace esta, disfruta de ese calentamiento. Yo lo detesto. No quiero hacer un metro extra gratis.
Se da la salida e intento poner un ritmillo de poco menos de 5 el kms para adaptarme a la nueva tortura. Enseguida empezamos a subir. No es mucho, pero el cuerpo no está para hostias. Creo que voy el primer 600 y eso está bien. En poco tiempo me alcanza mi compañero de habitación y de remo, que en la maratón de montaña del día anterior, fue el único que mejoró mi tiempo en unos tres minutos. Una buena referencia sin duda pese a que el hace la ‘corta’. Me comenta que un buen ritmo es ir en la aproximación a las rampas de verdad a 6’ el km. Yo le hago caso y transito junto a él. No voy fino, pero creo poder ir tirando. El tiempo acompaña por fin. Esto con sol de justicia sería bien distinto. Mi compinche lleva a la familia de soporte y van animándolo continuamente así como avituallándolo. Yo estoy preocupado porque voy sin bidón (lo perdí en la maratón de montaña del sábado), y solo están dando agua. Le pido algún gel a mi amigo de fatigas y muy amablemente me ofrece ayuda. Buff.
Sufro a ese ritmo, pero sé que cuando empiece a subir de verdad, voy a caminar MUCHO, y una media maratón no se hace sola. Primer rampote y mi cuerpo me dice, soooooo. Camino todo lo rápido que puedo. Pierdo la estela de mi compañero. Otro 600, este si de la modalidad llop entera, me adelanta también. Malo. Creo que es justamente el que llevaba segundo mejor tiempo. No me pongo nervioso. Queda un mundo. Voy alternando trote ligero con caminata amplia dependiendo del porcentaje de la rampa, que en ocasiones se encarama en el 14%. El tiempo pasa muy despacio. La dureza del llop se hace notar. Recibo los ánimos de Albert Giner, que igual que en la maratón de montaña, coincide cerca de mí. Esta vez va en btt y intento convencerlo que caminar también es transitar rápido en algunas circunstancias.
Intento no mirar muy lejos en el horizonte, porque eso te mata cuando tus piernas van tan justas. Los 600 que llevo delante, dos, no se pierden tampoco demasiado en la distancia y eso me alienta. Paro en el único avituallamiento potente que encuentro en la parte dura y me meto unas almendras con membrillo e isotónico. Buen cambalache para resistir un poco más. Empiezo a oler a meta. Mi Garmin así me lo confirma. Hasta me encuentro algún pequeño descenso asfáltico que duele más que ayuda, pero al menos reduce el tiempo de espera para cerrar la etapa.
Cruzo la línea de meta animado por el speaker que precisamente es el mismo del Ironcat, donde me tienen ya visto en diversas ocasiones. BIEEEEEEEEEEEEEEEEN.
Han sido 2h 16 minutos, mi peor marca en una media maratón… jeje, pero como para ir más rápido hoy…
Tengo ya mucho ganado para ser ‘finalizador ‘ en el llop, y muchas opciones de ser mejor marca. Ya empiezo a querer ser el mejor tiempo. Así somos los competidores, queremos siempre más!! Y menos mal de ello…
Como todo lo que puedo. Jamón, pan con tomate, tortilla, frutos secos… Nuevamente salado. Una visita al señor Roca y ropita seca y nueva… Dudo en llevar camel back o no . El tiempo parece que se mantendrá tapado por lo que no creo necesario llevar demasiado líquido. Así no sudaré la espalda y eso que me ahorro. 

 no tiene nada que ver con estas etapas, pero la he descubierto ahora... qué posición más pro.. como veis, intento no ir pegado, entrenando para Austria...

SEXTA ETAPA: Marcha BTT: 110 kms, muchos metros de desnivel acumulado… (murió batería gps a mitad de etapa)
Esto ya huele a reto conseguido, pero no puedo bajar la guardia. Aparentemente, pese a tener los músculos muy deteriorados, como he regulado todo lo posible y he cuidado al máximo la ingesta de líquidos y sólidos, con mucho énfasis a los batidos de proteínas, recuperadores y sales, parece que estoy bastante entero. Un inconveniente añadido es que no he tocado la btt en meses, pero parece que el recorrido es pistero. Yo a asegurar. Tengo el llop casi en la mano, solo hay que tener la cabeza fría y un gran coraje. Jamás había hecho tantos quilómetros sobre una btt, y lo iba a hacer tras más de 15 horas de esfuerzo. Estem torrats!!
Dejo que la gente con energías de sobras se lance y miro de colocarme en un grupeto cómodo que me sirva de guía en cada dificultad técnica, cada agujero. Todo ayuda.
Voy con pocos útiles de emergencia. Tan solo una cámara, una bomba de aire y una multiherramienta sin tronchacadenas ni eslabones de recambio. Confío en la revisión final que le hice y en el tuberless recién impregnado de líquido en la rueda trasera, la que más sufre. El terreno era pedregoso y eran muchos quilómetros, pero mi inexperiencia en este tipo de pruebas me dio una buena lección.
Llevaba menos de 20 minutos. Descenso rápido, rectilíneo y pedregoso. Siento un ruido extraño. Voy de pie, semiflexionado y noto como se me desintegra el sillín… ¡’¿?¿¡?¿
Qué coño está pasando??. Había cambiado el sillín el día antes de viajar a Tortosa. El que llevaba era muy estrecho e incómodo para tantos quilómetros. Juraría que lo había atornillado bien, pero quedó claro que no. El sistema de anclaje es complejo, no es el convencional. Pierdo en el percance diversos tornillos que hay que encontrar. Mierda. Me tiro a la cuneta y empiezo a buscar. Nervios. La gente pasa y pasa, el tiempo también. Consigo recuperar todos los tornillos, milagro, y con la multi, voy haciendo. Pierdo quien sabe cuanto y lo apretó y coloco como puedo. Hay que recuperar, pienso. Las piernas, con la mala leche, van solas. Recupero bastantes posiciones y tras un rato de soledad en un ascenso largo y algo duro, veo uno de los 600 con los que no había dejado de hablar en otras pruebas, todo un clásico en el Llop, en Carles. Tras desahogarme un rato, decido avanzar. Sorprendentemente, las piernas me están respondiendo mejor de lo esperado y siendo cauteloso, uso desarrollos lo más suaves posibles, con la técnica del molinillo continuamente. Uso todo el desarrollo buena parte de las subidas. No tiene sentido alguno tirar de plato mediano en esa situación.
Mi moral es alta. Alcanzo al 600 que me aventajó en la media maratón en 3 minutos y va segundo en el cómputo total. Le llevo bastantes minutos y la tranquilidad me embriaga.
Los quilómetros siguen pasando y algo empieza a torcerse. Me veo clavado en alguna subida y miro la llanta trasera… Si, voy deshinchado. El tuberless de los coj…nes no ha cumplido su cometido… Quiero pensar que ha sido un deshinchado fortuito (que iluso), y me paro en una curva a hinchar. Me alcanza entonces el grupo de 600s delanteros al que había dejado atrás. Mierda otra vez. Vuelvo a cabalgar con rabia y los alcanzo. Los vuelvo a dejar atrás y la llanta vuelve a bajar… Rabia al cuadrado. Tengo que tomar una decisión. Así no voy a llegar. He de cambiar cámara, pero solo llevo una…
Me paro y empiezo maniobra. Me ve un motorista que iba de asistencia de un compañero. Se portan como ángeles y me echan un cable. Me dan una cámara y hasta me hinchan la rueda para que no me canse…
Ya no me puede pasar nada más!!, digo. Son cuatro contratiempos, cuatro paradas ya consumidas, y los 600 ni les veo en el horizonte. A ver si me viene ahora una pájara y se me escapa ese top time… Mis piernas vuelven a funcionar bien. No me lo creo. Alcanzo a mis rivales, mis compañeros, mis amigos ya casi.
La cosa vuelve a ir mal. No puedo ni creérmelo. Miro y la llanta vuelva a besar la tierra… ¿Qué demonios pasa aquí?... Vuelve a parar, pinchazo al canto. Cambio la única cámara que afortunadamente llevo por la caridad de la asistencia. Veo en la cubierta un viaje de una piedra que se ha comido un taco… Ahí debe estar el origen de todo… Cambio y le meto de nuevo fuerte. Llego a alcanzar al mejor 600, mi ‘rival’, y transito con él muchos quilómetros. Llegamos al punto en el que la marcha ‘corta’, inicia el descenso a Tortosa. El resto todavía tenemos que meternos un puertaco más. Las fuerzas van recortándose, pero todavía hay alegría en mi pedaleo. Como más almendras, la clave en este finde (saladas y nutritivas… y RICAS). Iniciamos el ascenso ‘final’. Me comenta el company que se trata de una subida dura. Vaya, justo ahora. Enseguida le doy la razón. Vamos al mismo ritmo, que ya me va bien en esa situación.
Me veo ya en Tortosa con el mejor tiempo. Estoy feliz. El sol ya luce con fuerza, pero dada la hora de la tarde, ya es casi inofensivo, y más a más de 1000 metros de altitud. En uno de los peores rampotes, me llaman al teléfono. Evidentemente, nadie cogería el teléfono en una situación así, pero yo si. Tenia que asegurar si venía Soraya a recogerme a Tortosa. Ella venía de la liga de clubs de triatlón y medio quedamos que vendría a verme llegar y conducir el coche de regreso tras las palizas. No consigo hablar por la maldita cobertura y vuelvo a perder tiempo y tracción para volverme a subir en medio del subidón. Arrastro la burra hasta que puedo cabalgar. Pierdo la estela de mi company. Otra vez!!
Me relajo y vuelvo a coger ritmo. En el primer descenso que alcanzo, adelanto dos ciclistas y noto algo raro. No quería mirar. Pero lo tuve que hacer… Otra vez, si. Ya no tenía manera de solucionarlo, tan solo esperar suerte, que volvió a materializarse en la moto milagrosa… Tenía la cubierta con un brete que me podría hacer volver a pinchar nuevamente. Por milagro 2, llevaban una cubierta algo gastada pero correcta, y su última cámara… Ya no podía pasarme nada más allá de la más de media hora que ya llevaba perdida entre todo. Perdí la cuenta de todo lo perdido, la verdad.
La rabia seguía en aumento y ello me ayudó a no pensar en las mil horas de esfuerzo que llevaba. Tan solo quería pedalear y pedalear con todo lo que tenía para no perder coba con mi ‘rival’.
Aleluya, coronaba el punto de inicio de la marcha y solo quedaba el descenso rapidísimo hacia Tortosa. Salvo catástrofe, la cosa estaba hecha.
Disfruté, saboreé como pocas veces en mi vida un final de etapón tan ‘cómodo’, pudiendo reflexionar y repasar todas las vicisitudes que seguro todos mis compañeros de fatiga también habrían podido compartir (seguramente en btt me llevé la palma…).
Entrada en solitario en el parque de Tortosa, con público y ánimos del speaker, que se había enterado de todos los problemas técnicos que había pasado sobre la btt.
Una alegría inmensa que es la que justifica siempre semejante aniquilación de células humanas. La ilusión todo lo puede.
Cuatro supervivientes recibimos la figura del Llop de cobre bañada en plata como finalizadores de la larga, pero todos subimos al pódium. En mi caso, gran orgullo por ser nombrado el mejor tiempo de los supervientes. No necesitaba ningún otro premio o gratificación.
Valió la pena.




 Podium de 'triunfadores', porque aquí todos triunfamos!!

domingo, 10 de junio de 2012

Cursa Llop - Capitulo 1


Jueves 31 de mayo. Entro de guardia en el turno E, el que me precede habitualmente. Era la única forma de poder desplazarme a Tortosa el día del brifing de la Cursa del Llop y hacer por una vez bien las cosas, sin prisas, con relajamiento. Parece que voy a tener un día poco descansado en el parque. Con la campaña forestal, toca ruta preventiva por Collcerola tras la comida y lo peor, TODA la noche hay que colaborar en un rodaje de un anuncio de AXE en una zona industrial en desuso en el que van habrán escenas con fuego real. Somos tres candidatos a ir como responsables de la dotación. Espero que no me toque a mí.
Pues me equivoco, al final me toca y encima, el ratín que nos tomamos si los servicios lo permiten para descansar tras el arroz de mediodía, lo paso en el recorrido forestal que también me ha tocado hacer…
En el rodaje nocturno, veo muchos compañeros del cuerpo. El prota, Leo Rico, bombero de Barcelona y multideportista, es hoy en día un cotizado modelo-actor publicitario que últimamente no para de rodar anuncios importantes, y este lo es; la conocida marca de desodorante masculino no se anda con chiquitas y lo va a lanzar a escala mundial. El argumento es típico de la saga AXE: superhéroe bombero salva a chica-axe de morir quemada jugándose el tipo, pero como no lleva AXE, lo deja tirado al ver a lo lejos un astronauta más sencillito que si lo lleva puesto… (cosas de publicistas). Por medio, varios compañeros bomberos de figuración especial llevándose un buen pellizco por el rodaje, y el menda no solo cobra lo mismo que si estuviera descansando en el parque, sino que empieza a desgastarse de cara al finde lobezno… muy alentador. Las 7 horas de rodaje, en pie moviendo mangueras, camiones, etc, etc.
Viernes mañana. Llego a casa con los ojos vidriosos y me echo un rato. Cuesta dormir. Todavía no he preparado la mega-maleta que necesitaré para la carrera. Este es uno de los puntales de la carrera. Hay que pensar que encadenar seis pruebas de larga distancia sin prácticamente tiempo para recuperarse un poco, comer, beber algo y aderezarse para la siguiente, requieren de una organización máxima. En una prueba así puede llegar a hacer falta: bici carretera y accesorios (casco, herramientas, infladores, guantes,  alimentos, …), btt y accesorios, piragua de mar, piragua de río, remo, chaleco salvavidas, cubrebañeras, zapatillas de montaña, zapatillas de asfalto, gorras, gafas varias, prendas de todo tipo, recuperadores, super-botiquín,… En mi caso, el tema piragua se facilitó enormemente al prestármela el gran Miquel Armengol que me la dejó a pie de playa en la tercera prueba del primer día. Gran Miquel!!
En fin, MUCHAS cosas que de entrada deben ir en una bolsa gigante para tenerlo siempre todo junto. Dentro, otras muchas bolsas según pruebas o capítulos.
Con todo listo y un tupper bien cargadito de alimento, me dispuse a bajar camino de Tortosa con algo de retraso. Por desdenes del destino, coincidió la Cursa del Llop con la Liga Nacional de triatlón, y tanto mi pareja Soraya como alguno de mis compañeros más allegados, no podían acompañarme. Siempre es positivo y confortable tener alguien que te acompañe y ayude en semejante reto, pero hay que entender la paliza que supone dos días de dedicación exclusiva.
Ya en Tortosa, la primera sorpresa agradable. Tras el brifing de la carrera, empiezan a sacar comida tal que boda o mejor dicho, menú ‘Chamorro’, con sus croquetas, su tortilla de patatas, su pan con tomate y jamón, patatas bravas, pizzetas, cerveza y bebidas varias… ¡¡Ole tú!!
Con los dorsales en mi mano, me encaminé al hostal Virginia, donde por un módico precio de 21 euros, habitación doble con AA, wifi, superbaño, TV, … Pese al copioso ágape de bienvenida lobezno, preferí seguir alimentando la caldera con el arroz que traje. El desgaste iba a ser enorme y el tiempo para comer como Dios manda entre las etapas era inexistente. Dejo en una nave que había en un gran parque de hay en Tortosa todo mi material a cargo de la organización, que dispone de un vehículo y un voluntario exclusivo para los 15 únicos participantes que hacemos todas las etapas de la cursa: JORDI CID. Él estará con nosotros las 48 horas, cuidando todo detalle. De diez.
La última sesión de compex mientras me conecto a la red y ultimo la estrategia.
A las siete salto de la cama y mientras veo un documental de salto base en paracaídas (…), para no pensar demasiado en lo que se avecina, me como unos yogures y poco más. Ya había cargado a tope los depósitos por la noche. Ataviado con un fresquísimo maiot Scott prestado por otro grande, Richard Calle, me encamino a la primera de las salidas del día. Tengo sueño, eso si, pero voy con muchas ganas. El día, radiante. Bonito pero peligroso.

Cabeza de carrera en el inicio del primer puerto

PRIMERA ETAPA: Marcha Cicloturista: 182 kms, 2400 mts desnivel acumulado
En el punto de salida reconozco a algunos participantes, destacando a los hermanos Luís, compañeros de equipo y Carlos encima bombero de Barcelona como yo. Es agradable sentir el apoyo de los amigos en días así. La salida es neutralizada y la organización retiene bastante el ritmo del pelotón por prescripción de los Mossos d’Esquadra, que no quieren un grupo excesivamente estirado. Nos llevan así hasta las primeras rampas del puertaco del día.
Mis sensaciones musculares no son nada buenas. Yendo ‘parados’, me cuesta pedalear. En los primeros escarceos, decido no perder contacto con el pelotón delantero para evitar quedarme en tierra de nadie tan pronto.
Cuando empieza la subida larga del día, pongo el ritmo que me corresponde y voy juntándome con algunos ‘600’, los que partimos con el objetivo de acabar siendo ‘llops’. Mi dorsal, el 604. Parece que lo hacemos a propósito, pero en un momento dado de la subida, hasta 6 de los 15 llops transitamos agrupados. En un momento dado, uno de ellos nos pasa a una velocidad desmedida. Tiene patorras y pinta de conocer bien el terreno. Ni me inmuto, no tiene sentido ir a por él, ni creo poder a ese ritmo.
Mis piernas van ‘frescas’. Me encuentro incluso mejor que al salir y tengo fuerzas para moverme entre los grupos que vamos escalando la cima del día. Divisando el final del puerto, decido dar un par de vueltas a las tuercas y alcanzar a los más adelantados que diviso frente a mí y lo consigo. En el descenso, alcanzamos a un par de 600 que iban por delante. Si no me fallan los cálculos y pese a que mi objetivo no ha sido nunca el ir a Tortosa a por el mejor tiempo en la carrera, está bien saber que voy entre los más rápidos especialmente cuando mis sensaciones son de gran comodidad. Nos enfrentamos a quilómetros y quilómetros de terreno favorable en el que voy muy fino y aprovecho para comer todo lo que puedo. Incluso soy de los que más relevos dan del grupeto porque sinceramente no me cuesta darlos. Bien. Acercándonos a Tortosa, punto en el que finaliza el recorrido ‘corto’ de 120 kms, se nos une un ciclista expontaneo que tira quizá demasiado y rompe el grupo .Yo no tengo problemas en adaptarme al nuevo ritmo, pero veo que no me beneficia. No obstante, la euforia acumulada ante tanto bienestar pedaleístico en el descenso me hacen apostar por continuar ahí. Para el recorrido largo, nos quedamos 4, que enseguida empiezan a dosificar las fuerzas en el inicio del primero de los tres puertos que contenía el bucle ‘extra’ de la etapa larga. Veo que me ‘marcho’ solo y tengo que tomar una decisión. ¿Paro ritmo y me escondo en el cuarteto, o voy haciendo aprovechando que el terreno es escarpado y no parece tan necesario el arrope de otros ciclistas?
Me creo superman y decido, no solo tirar palante, sino saltarme un avituallamiento colocado en una zona en la que resultaba absurdo parar. Error. El calor que acumulamos desde hace más de 5 horas pasará factura.
El último puerto se me hace ya pesado. El viento lleva rato pegando frontalmente y aunque no es de gran intensidad, no ayuda. Adelanto al ilustre Manu Juárez, que ha pillado una pequeña pájara y participando como relevista queda atrás rápidamente. Los últimos 20 kms se me hacen realmente pesados.  Voy completamente seco hace rato. Me paro incluso en un pueblo en una fuente, y ESTÁ SECA… Intento mantener los 30 kms/h por aquello de bajar de las 6 horas totales. Llegando a meta, mi reloj marca 5.59 pero tras unas pequeñas dificultades en la lectura del código de barras de mi dorsal, acabo marcando un tiempo oficial de 6.00.03… No pasa nada.

 Eufórico tras las buenas sensaciones de la primera etapa, rumbo a la ducha. Calor, mucho calor...

Podría estar peor. Las buenas sensaciones en la segunda mitad del recorrido se habían perdido un poco en esa desgastante parte final, pero tenía una hora para recuperar, y eso era mucho en el Llop.
Lo primero, batido de proteína, luego, ducha fresca y ropa seca con los compresivos de gemelo y cuádriceps. No puedo evitar meterme en el cuerpo una morcilla de arroz a la brasa, entre otras cosas sólida, al dirigirme a las duchas… lo pagaría más tarde.
Solo faltaba intentar un rápido masaje de descarga para ayudar algo más al cuerpo a limpiar toxinas.
No hay tregua, tras pillar un bidón de bici, gorra, y móvil con auriculares (esto no es una competición de alto standing en este aspecto y se hace la vista gorda a los autistas que como yo no sabemos correr sin música). Tan solo me coloco los compresivos inferiores, que además son blancos y con la solana que cae, ayudarán. En el bidón, polvos mágicos sin agua para diluirlos en el primer avituallamiento que pille en la subida. Mi pantalón corto corto, con mucha vaselina en la entrepierna y camiseta blanca hipertranspirante SCOTT. Estaba listo para enfrentarme a la peor etapa del Llop, la que más bajas causa, la más desgastante según me habían contado, y con el calor y sequedad extrema para lo que llevamos de año (32 grados al parecer en plena montaña), ya puedo ir rezando.

Seleccionado las canciones, listo para entrar en el infierno pedregoso

SEGUNDA ETAPA: Marató muntanya: 32 kms, 900 mts desnivel acumulado

La salida me la tomo extremadamente tranquila. Con el Garmin regulo ritmo rondando en torno a los 5 el km. En seguida empieza el calvario. Unas pronunciadas rampas que te fríen al instante. Lo tengo claro, solo correré cuando el esfuerzo sea asumible, sino, caminaré lo más rápido que pueda. Son 32 kms y tengo 4 horas. Aparentemente fácil, realmente, difícil. Son cerca de 900 metros de desnivel que se hacen casi todos en los primeros 15 kms. El primer tercio de la carrera es durísimo, subiendo por un barranco, un cauce seco en el que se hace muy difícil propulsarte. Los pies pierden tracción en cada paso, las piedras, la gravilla, se mueve, y vas cuesta arriba… No deja de adelantarme gente. Ellos no han hecho los 182 kms antes… Es mi único consuelo. Mis dotes de escalador en largos recorridos son muy malas y sufro, sufro MUCHO. Hay que alcanzar un parque eólico, y se ve muy lejos. Se intercalan algunas bajadas técnicas que todavía duelen más que la subida. Intento beber a lo bestia. En cada avituallamiento, y hay muchos (bravo a la organización), relleno el bidón. Voy alternando vasos de sales y de vez en cuando, y como membrillo, azúcar y almendras. No hay geles. Esto es el Baix Ebre, no un Ironman. Dieta mediterránea, sí señor.
Acercándome a los megaaerogeneradores, me alcanzan y adelantan un par de 600. Seria bueno aguantar su estela pero no me obsesiono, queda mucho. En lo alto, me paro un rato a ponerme los compresivos de cuádriceps. Me han dicho que la bajada se hace dura al descender carreteras y pistas asfaltadas con pendientes pronunciadas. Quiero proteger al máximo la musculatura para el domingo. Voy muy justo de fuerzas, pero veo muy al fondo, en el horizonte, la anhelada meta en l’Ampolla, tierra de triunfos para mi en el pasado. Cuando consigo recuperarme mínimamente, alargo zancada con el único objetivo de llegar antes, no de avanzar a nadie, pero una cosa lleva a la otra y van cayendo escaladores que cuando el asfalto hace su aparición, pierden fuelle. El calor aprieta de lo lindo, y pese a ser mi medio preferido para competición, ya son casi 9 horas sudando… jeje. A lo lejos diviso al candidato a llop de las patorras que me había sacado las pegatinas en bici por la mañana en la subida del primer puerto. Está fulminado y camina. Yo voy parando a caminar cuando veo un repecho de más de dos metros, pero en el global, voy más rápido que él…
En estos momentos de la carrera, todavía ni pienso en mi posición relativa en carrera, como ya he dicho, objetivo: llegar vivo. Durante todo el descenso, voy compartiendo recorrido con Albert Giné, un ilustre de esta y otras carreras que acompaña a un relevista. Va muy fresco y me anima a no parar a caminar, pero yo le cuento que vivo en un delta, y lo máximo que subo entrenando son las escaleras de casa al regresar del entreno…
Recta larga, vemos a dos competidores fuera de la carretera y no entendemos nada. Cuando vemos unos pies asomando perpendicularmente a la carretera, la cosa tiene sentido. Un corredor grogui se ha salido de la ruta. No reacciona; casi inconsciente. Me paro y le echamos el agua de mi bidón por la cabeza. Suelta sonidos guturales. Parece que el pobre iluso quiere seguir corriendo. Negativo. Está para llevarlo en helicóptero al hospital. Conseguimos parar a unos ingleses en un todoterreno. Como podemos, lo cogemos entre cuatro y lo metemos en el asiento del copiloto. Es muy grandote. Le decimos que lo lleven YA a la meta y busquen la ambulancia. Luego nos contaron que acabó ingresado y con cierta gravedad, aun que no sufrió consecuencias irreversibles. Allí me olvidé el bidón que llevaba. La sangre que llega al cerebro es la justa.
Estamos entrando en l’Ampolla, y la neurona que queda activa en el cogote, trabaja. Cuatro años de vivencias en el Ironcat con sensaciones muy parecidas a las que arrastro en ese momento. Los últimos 400 metros de la carrera se solapan con la maratón del propio Ironcat. Cruzo la línea de meta con 3h 30min.


Cruando línea de meta. Parezco entero. Miento.


Esta es la realidad tras cruzar linea de meta...

 Es un buen tiempo. Tan solo superado por 3 minutos por otro 600 pero que está compitiendo en la modalidad ‘corta’, en la que se ahorran 62kms de bici de carretera el sábado, y 25 kms de btt el domingo.
Intento volver a tomar el batido de proteína. El estómago se queja. Muchas horas de deshidratación y mal comidas. Me muevo lento, pienso lento, bebo lento, como lento.
 Dirigiendome a la piragua. La misma ropa que corriendo... no hay tiempo y le vendrá bien un poco de agua fresca...

Me confío en el margen que tengo y tras organizarme bien y ser ayudado por mis compañeros Carlos y David Luís, que van a seguirme tras su participación en la bici de la mañana, Miquel Armengol me confirma que ya tengo el kaiak y el chaleco salvavidas en la playa esperándome.
Me dirijo hacia allí con muy poco margen pero confiado. Han llegado in extremis unos cuantos 600 que peor lo tienen. Mi kaiak se encuentra en la arena, precisamente en el punto en el que se da la salida del Ironcat los últimos años; eso si, hoy el mar está muy movido, con viento de cara para toda la etapa. Qué más da una dificultad más, ya son tantas…
Cometo el error de pardillo de no comprobar el material con margen de tiempo suficiente. La piragua que me prestan es de fibra, rápida pero poco estable para no piragüistas. Lo peor, los topes para los pies y el mando del timón están colocados para piernas sensiblemente más cortas que las mías… mierda. No conozco esa piragua. Miquel me ve y me dice cómo modificarla. Problema. Una de las piezas que hace falta extraer es un tornillo con cuya cabeza plástica se está rota. No se puede sacar a mano. Yo no quepo en la piragua, la prueba va a empezar… Me veo fuera del Llop por gilipollas, y perdón por la expresión. Dan la salida y me permiten intentar arreglarlo por tratarse de una ‘avería’ y haber estado listo para la salida físicamente. Pido socorro a mi entorno y consiguen un par de herramientas. Con la primera no hay forma, con la segunda, la pieza se mueve… pero poco a poco…

 No hay forma de hacer girar el tornillito de los coj...

Los minutos van pasando. No domino como va el mecanismo y no estoy para ostias con las 9 horas de machaque en el cuerpo. Consigo colocarlo, ‘más o menos’. Quepo dentro de la embarcación. No quiero perder más tiempo. Los compañeros ni se ven en el horizonte. Perdidos al menos 10 minutos. Salgo como puedo. Eso era lo importante, empezar a remar y a remar.

Al fin, a por ellos!!

martes, 5 de junio de 2012

Soy LLOP

Valió la pena. No voy a olvidar fácilmente el fin de semana vivido por Terres de l'Ebre. Tras veinte ediciones de este 'acontecimiento' deportivo, al fin quise/pude estar en la linea de salida. Ya en 1996 descubrí un tríptico en el también mítico triatlón de Jesús en el que se hablaba de la Cursa del  Llop, y ojeando la información, se me encendió la luz. Tenía que hacer algún día esa bestialidad, no había duda.


El cuando fue el problema durante muchos años. Al no tener una fecha fija y no existir internet (quien puede imaginarselo ahora...), siempre llegaba tarde, o no me enteraba, o había alguna otra cita deportiva solapandose. Está claro que uno no puede pretender acabar si quiera esta matada sin estar muy entrenado y sobretodo muy mentalizado. No se puede improvisar de ninguna forma y te hipoteca carreras posteriores.

El 2010 fue el año de inscribirme, pagar y prepararme para ella. Dos días antes, caí enfermo fulminado en cama sin poder ni levantarme. Tener niños pequeños en casa tenía esos problemas, y pese a que me pongo malo una o ninguna vez al año, tuvo que ser aquella semana... En una llamada inextremis al 'capo' de la carrera, Enric, se me concedió el privilegio de postponer mi inscripción un año. Transcurrido ese año, la fecha se acercó demasiado al mundial de policías y bomberos en el que me preparé duramente para pelear por el oro en la carrera vertical, algo que no tiene nada que ver con esto ya que estamos comparando 5-6 minutos de esfuerzo máximo a más de 20 horas, es decir, 1200 minutos...
Rogué entonces un segundo retrase y me fue concedido. Afortunadamente, el mundial me salió rodado y conseguí mi objetivo, así que no podía volver a dejar la oportunidad de participar, de intentar ser LLOP en el 2012.

Alvaro Rancé, mi actual líder espiritual y deportivo, me desaconsejó en principio hacerla teniendo como objetivo deportivo del año el IM de Klagenfurt con elevadas pretensiones, pero no podía dejar pasar una oportunidad así y llegamos a un acuerdo.

Ya dentro de la planificación, lo único que he hecho, sinceramente, pensando en esta carrera, es ir un día a la costa brava a aprovecharme de la amistad del sargento Ros (en mi mismo parque de bomberos), y remar 16 kms para comprobar que pese a mi lesión en la muñeca, podía con esa distancia.

El resto ha sido mi entreno habitual de larga distancia en triatlón, con ausencia excesiva de entreno con desnivel en carrera a pie. No se lo achaco a Alvaro, sino a mi ciudad, en pleno delta y por tanto, más plana que Holanda. Me he acordado bastante de mi nula capacidad escaladora durante estos dos días...


 La cara lo dice todo: fatiga+satisfacción. Atención al trofeo bañado en plata de los Llops...

Pero vayamos al fin al tajo, a la crónica de semejante reto deportivo.

jueves, 31 de mayo de 2012

CURSA DEL LLOP

CURSA DEL LLOP, así, en mayúsculas, marcando la relevancia y la magnitud de semejante reto.

Pasado mañana me enfrento al fin a esta atractiva y durísima prueba deportiva, diferente a todo lo que he hecho hasta ahora. Me apetece, sin duda, pero le tengo un gran respeto por varios motivos que no ocultaré.

Llevo todo el año centrado en un objetivo claro, mejorar mi mejor marca en IM en Austria. Era un objetivo a priori asumible. Poco a poco, las circunstáncias me han ido demostrando que de asumible no tiene ya casi nada. Será muy difícil que rinda al nivel que yo esperaba en Austria.

Dadas las complicaciones que he ido digeriendo, hace unos meses repesqué la idea de hacer la Cursa del Llop, principalmente porque me conformaría, me llenaría, me satisfará, conseguir finalizarla. Simplemente eso. No hay marcas, posiciones que batir aquí, y echaba de menos esa sensación.

No voy a dar muchos detalles de la carrera, los números cantan:


Y todo ello, de forma casi consecutiva, las tres primeras el sábado, las tres segundas el domingo. Los participantes que optamos a la categoría LLOP, las intentaremos hacer todas en las ditancias A.

No voy a enumerar mis excusas previas al reto, esta vez no quiero (aunque las tenga). Será un fin de semana sin duda para el recuerdo. Ya os contaré.

miércoles, 9 de mayo de 2012

REINICIO: pensando en 'larga'

Saludos.

No se si quedará un solo de los lectores que antaño se dignaban a ojear este espacio personal de este humilde loco del deporte y de su club. Pienso en todo lo que ha pasado por mi vida desde la última entrada en este blog, y me vuelvo loco...

A nivel personal, sin duda, hay dos fitas básicas a comentar, o no. Lo haré, porque tampoco creo que sea este un púlpito abierto al mundo. Tan solo un petit comité de personas que caen por aquí de vez en cuando.

Por un lado, la llegada al mundo de mi hija Martina, una preciosidad de la naturaleza que por desgracia vive a miles de quilómetros de mi, con un gran océano de por medio. Avatares de la vida que no toca aclarar ahora mantienen esta difícil situación. La vida espero sea suficientemente larga para que lleguen tiempo mejores y pueda disfrutar de su presencia más adelante.

Por otro, desde hace una temporada, comparto mi vida sentimental, deportiva, gastronómica y un largo etcétera con una gran chica. Soraya. Tampoco es el lugar para ampliar información al respecto. Esto no es telecinco.

Y ya entrando en materia deportiva, el 'ley motiv' de este blog, un largo camino el iniciado con un claro y único objetivo contundente para el 2012: Sub9 en el IM Klagenfurt.... ahí queda eso...

De la mano del sabio ALVARO RANCÉ, que ya me guió en el 2011 al triunfo máximo, el oro, en mi prueba no triatlética, la carrera de escaleras en el mundial de polis y bomberillos, todo era posible. Mi mejor marca hasta la fecha está relativamente cerca de ese listón. Era un sueño factible.

Ya puedo asegurar que no obstante, el objetivo es inviable en este momento, salvo que me meta en el cuerpo todas las drogas que se han inventado hasta la fecha y las que han de llegar en el mes largo que queda... y ni así....

Un problema principal, mi querido amigo, el Neuroma de Morton. Junto a él, mi vida personal convulsa de los últimos meses, no han ayudado a conseguir la estabilidad y concentración necesaria para tan serio reto.

Creí ilusamente que era el año, mi año de darle un par de vueltas a las desgastadas tuercas de mi cuerpo y  conseguir con 40 tacos, tan anhelado hito deportivo, 10 años después de mi primera participación en Austria, donde conseguí mi primera clasificación para Hawaii... que recuerdos!!

 Equipazo desplazado a Klagenfurt en el 2002. Vaya pelos...  Espero podamos estar los tres nuevamente en la linea de salida este año!!

 Hundimiento en la maratón hawaiana del 2002... incapaz de bajar de las 4 horas en Kona...

Y mientras llega la cita con Austria, AL FIN, y si 'otros problemas' físicos que he desarrollado estos meses me lo permiten (muñeca trinchada y dos  capsulitis en la 'mano sana'), no faltaré a la 20ª edición de la extrema CURSA DEL LLOP

Llevo dos años inscritos sin poder ni empezarla. El primer año caí 'muerto' en la cama con una fiebre altísima a dos días de la carrera (...), y el año pasado, mis objetivos eran tan específicos con el mundial de bomberos y las malditas escaleras, que era una locura participar en esta durísima prueba un mes antes de la cita neoyorquina.

El 15 de mayo probaré mis manos y muñeca gracias a mi amigo, Cesc Ros, con quien remaré unos quilómetros por la Costa Brava. Si soy capaz de remar, voy.

A parte de estos dos retos de primerísimo nivel, hasta ahora, he ido haciendo muy poco, y casi todo fracaso tras fracaso. No me he agoviado, pero tampoco me ha servido para subir la autoestima, la verdad.

La primera fue en Valencia. Con el triatlón más temprano que he conocido en mis casi 20 años de experiencia. En plena estación ivernal, un triatlón distancia 'half'.... una temeridad. Por fortuna, pese a nadar en aguas demasiado frías, el tiempo exterior discurrió en una tregua metereológica que permitió sentirse en plena temporada triatlética. Mi rendimiento en la capital CHÉ, para olvidar... Más de 5horas 15 min...  más de 3/4 de hora peor que mis mejores marcas en la distancia. No debía haberme tirado, pero... soy un cabezón y pese a que TODO indicaba que no debía, yo ahí estuve y por lo tanto, no puedo llorar ahora. Ya caeran los amigos que me pasaron por la piedra, ya... jeje.

Intentaré retomar las crónicas y vencer la pereza de editar notícias por este medio. Luego lo ojeo y hace ilusión, tú.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Balance Mundiales Bomberos/Policias (EDITADO)

Hace dos años por estas fechas, mi buen amigo, el maestro Calle, me dio el último empujoncito para liarme con este mundo del bloggismo. No lo veía claro, pero mi afición por la escritura, y las pintorescas vivencias que vivo de vez en cuando, me autoconvecieron que sería interesante inicar mi andadura y quizá a alguien le interesara seguir mis pasos, aunque solo fuera por comprobar que hay muchas formas de encarar el día a día...

La primera entrada en el blog coincidió precisamente con anteriores mundiales de policías y bomberos en Vancouver. Aquellos juegos no tuvieron nada que ver con estos. Pese a que todos los que fuimos teníamos muchas espectativas depositadas en esta organización, este escenario, y estas fechas tan emblemáticas para los bomberos de todo el mundo, pues se da el caso de que en este mismo lugar, hace justo 10 años, perdieron la vida 300 bomberos, precisamente en el ascenso de un coloso que se los engulló sin escrúpulo alguno.

Equipo de Stair Race de Barcelona; seguramente el más laureado en la jornada...

La irrupción en el escenario mundialista del pavor a los posibles efectos del huracán Irene, condicionó por completo la competición y nuestro ánimo. Perplejos, fuimos testigos del 'sitio' oficial de Manhatan, que por tres días, dejó de disponer de transporte público, y por orden expresa del alcalde, quedaba prohivido toda actividad programada al aire libre. Tras los tres días de sitio, el único resultado palpable tras tan drásticas medidas aplicadas, eran hojas y ramitas caídas por la calle. Algún árbol  cedió, cierto, pero nada que ver con las amenazas que se lanzaron.

Ese primer fin de semana de competición era precisamente MI FIN DE SEMANA, pues en tres días, optaba a 5 medallas en las dos pruebas que más laureles me han aportado en mi trayectoria deportiva-bomberil, la carrera de escaleras y el triatlón.

El triatlón nunca lo hicieron (y yo con los 300 euros que me ha costado traerme la bici aquí, con neopreno, casco, etc, etc). La carrera de escaleras, la pasaban al sábado siguiente, un desastre para buena parte del equipo de Barcelona. Otra prueba específica de bomberos, el Ultimate Firefighter por equipos, también la cancelaron.

Pasaba a debutar con el Muster, otra prueba específica de bomberos en la que un equipo de 6 compañeros que capitaneaba, íbamos con muy poca preparación global, pero con una muy buena estrategia y experiencia merced a los tres años en los que había capitaneado equipo y en los que siempre habíamos conseguido medalla. La suerte, sin embargo, no nos acompañó, y pese a desarrollar la mejor organización, sendos errores, nos dejaron fuera de medalla.

Equipo de Muster de Bomberos de BARCELONA. Mucha madera pero hay que pulirla...

No empezaba nada bien la competición para mi, hábido de puestos de honor, pero el empeño no cesó. Me lié entonces a nadar en Aguas Abiertas, que no estaba en el guión, pero que siempre he participado quedandome siempre a las puertas de la medalla. Este año llevaba mi nuevo traje Aquaman Cell, pero volví a fallar en previsión. La noche fue larga y no quise madrugar mucho. Estaba en la playa de Brooklyn, al final de diversas líneas de metro. Subestimé el tiempo necesario para llegar, y a ocho minutos del inicio, estaba en bici, vestido de calle y sin saber ni donde era el evento específicamente, ni dorsal, ni chip... perfecto.


Con la agilidad que la costumbre en este tipo de situaciones me confiere, conseguí llegar a la arena con chip, gorro, mano pintada, cambiado, bici atada en valla, gafas en mano, y neopreno en el hombro. Tan solo me faltó en necesario encuentro con el inseparable 'amigo' del deportista temprano, el wc, que tuvo que esperar un buen rato mi visita. Todavía no se cómo me pude poner el neopreno a tiempo. Eso si, no tenía ide el recorrido, por lo que cuando oí el bocinazo de salida, tan solo podía seguir a quienes me dieran más confianza. El agua muy sucia; poco agradable para estar 3200 metros desplazándose por ahí. No me puedo quejar del resultado final, un 6º lugar en mi categoría, pues como se puede comprobar, nada apuntaba a un gran triunfo a 8 minutos del comienzo.

Y llegaba el gran día. Siete días después de mi llegada, mis piernas no parecían las mismas. Durante cinco días estaba convencido que ya no iba a disputar la prueba, y mis actividades neoyorkinas, digamos que no fueron las más adecuadas para mantener el cuerpo en las mejores condiciones.

El alojamiento era... barato. Eso si lo tenía. Estaba en Harlem east. El nombre asusta a los foráneos, pero no es para tanto. El problema es que estaba a casi 100 calles del Empire Estates, por ejemplo. Por un lado la lejanía del meollo de la ciudad, por otro la masificación del apartamento, que era compartido al más puro estilo Hostel, pero sin los servicios que estos suelen tener. Habitaciones sin ventana, si te tocaba habitación, claro, porque yo los cinco primeros días y por tanto noches, estaba en una litera en La Habitación polivalente que servía de cocina, comedor, sala de ordenadores (los que cada uno traía, claro), sala de bailes, de conferencias, etc. Además mi cama estaba justo en la trayectoria del chorro de aire acondicionado que como buenos americanos, tenían a todo trapo todo el día y noche... Se puede decir que dormí las horas que caben en los dedos de un mano los cuatro primeros días.

A ello le sumamos la 'cervezada' que nos pegamos para 'celebrar', las cancelaciones de las pruebas y de que se acercaba el fin del mundo con el nombre de Irene... Al día siguiente por la mañana, tras sobrevivir al huracán de bolsillo que nos visitó, salimos a correr para celebrarlo con diversos piques que acabaron de 'adovar' las piernas y los recursos físicos disponibles para la competición.

Desde que reprogramé la situación y se confirmó la reprogramación de la subida al WTC7, cambié la estratégia y intenté conservar todos los recursos. La cosa mejoró, pero no era comparable a mi estado al 100%. Es resto de competidores seguro tienen historias parecidas a las mías o mejores incluso para minimizar responsabilidades, pero este es mi blog... jeje.

Como decíamos, llegaba el sábado 3 de septiembre. Con buena puntualidad llegamos a la base del coloso, sitiado por el servicio de seguridad del edificio. Llevaba desde el mes de enero bombardeando de mails y hasta llamada a los responsables de la coordinación de la carrera, a los responsables de la federación, a los responsables de la seguridad de la torre... NADA. Nadie soltaba prenda de cómo narices iba a ser el recorrido. No me lo podía creer. ¿Como era posible que en una prueba de esta categoría nadie soltara prenda de las características de la misma? Es como si el atleta olímpico, salvando las distancias..., saltara al estadio olímpico sin saber si ha de correr los 110 metros vallas, o los 10.000... Obviamente las cosas cambian según sea la longitud del recorrido, su dureza, características, ...

Por no saber, no sabíamos ni las plantas que se subían. Durante meses apareció en la web oficial el dato de que se subían 49 plantas, pero luego, a una semana y poco, aparecía una carta con 37 plantas. Nadie aseguraba el que. A los neófitos en este tipo de pruebas le pareceré un histérico exagerado con tantas necesidades de conocimiento, pero hay mucha diferencia entre dos escaleras cuando: se gira a derecha o izquierda en cada rellano, si hay dos, uno, cuatro tramos de escaleras por planta, si son de 6 o de 12 escalones cada tramo, si hay una o dos barandilla, la altura de los escalones.... En fin, un sin fin de detalles que definen la escalera y que no teníamos idea.

Gracias a las indicaciones de un compañero que está viviendo en New York y que pudo hablar con un responsable del edificio, le filtró la información que la escalera tenía dos tramos por planta, de 8 escalones, girando a izquierda y que se podía agarrar de las dos barandillas, llegando hasta la planta 49.

Con esas premisas, estuve preparando mi último mes de preparación específica. Que os parecerá una chorrada, pero no. Este año, mi super entrenador, el maestro Alvaró Rancé, me convenció de que no era necesario pegarse entrenos maratonianos en la escalera subiendo tres mil plantas y llevando carga encima. Con unos sencillos ejercicios específicos isométricos y demás en cuatro simples tramos de escalera, parecía suficiente... Yo le creí cuando estuve a punto de ganar al campeón Mario Verdugo en la última etapa del Circuito Nacional de Carrera Vertical Airbox, en el que bajábamos solo ambos de la barrera de los 4 minutos, y yo había tenido el handicap de no descansar nada y estar liadísimo con la organización de la prueba.

Pues va y en la reunión técnica del día anterior, definen las escaleras y no tenía NADA que ver con lo previsto. Hablaban de tramos de hasta 34 escalones por planta (una locura), giro a derecha, una sola barandilla disponible por la excesiva anchura de la escalera, cambios de escalera a medio recorrido, etc... Me vine un poco abajo. Parecía que todo el entreno específico podría resultar estéril, con lo aburrido que me resultó hacerlo todo...

De todas formas, no me cuadraba en absoluto lo que decían, ni el tono que utilizaban al decirlo. Se palpaba desconocimiento y nula afición por la subida de escaleras.

Ello me hizo buscar a toda costa una inspección visual previa a la carrera a toda costa. Como he dicho antes, el blindaje del edificio era total. No permitían el acceso al edificio de ninguna forma. Todo el dispositivo lo montaban en el exterior. Pero gracias a mi puntualidad inusual de aquel día, los pude pillar despistados en un cierto momento que estaban conectando los sensores de chip en la entrada a la escalera. En ese momento, la gente hacía cola para retirar el dorsal y chip, otros hablaban entre ellos, o iban al baño... Yo no, yo buscaba el punto devil... Tras unos segundos disimulando por la entrada de la escalera, como quien no quería la cosa, empiezo a subirlas. Bajo un par de veces para demostrar inocencia en mis actos, y al ver que nadie me recrimina nada, tiro para arriba...

Aquello era un caos. Imposible sacar conclusiones ni ninguna pauta de reiteración en los tramos, al menos hasta la planta marcada con el número 10. Sabía que tendría problemas con mi actuación. Esta gente no está para tonterías y cuando en la reunión técnica les recriminé que cómo era posible que no dieran toda la información de cómo era la escalera, me contestó diciendo que 'este edificio ha sufrido dos ataques', a lo que yo le respondí: ¿Y nosotros que somos, terroristas?, somos bomberos, caramba! (lo de caramba no fue así, que desconozco la traducción...).

Llegué al menos a la planta 20, y cuando bajaba, cinco energúmenos me intercentaban en la zona baja de la escalera con walkie talkies y cara de muy pocos amigos... Me habían visto, obviamente, por las cámaras de seguridad, y había abierto algunas puertas de sectorizacion para llegar a la segunda escalera que se subía. Les pedí disculpas y les dige lo que es una realidad, en todas las pruebas de stair race de los otros mundiales en los que había participado, nos habían permitido visualizar las escaleras, como mínimo durante la mañana de la competición, como no puede ser de otra forma a mi entender.

Se reunieron las altas esferas y estuvieron a punto a punto de descalificarme. Me salvó conocer con buen trato a uno de los peces gordos de la federación que justo estaba allí ese día dada la trascendencia de esta prueba. La supuesta ventaja a la que me atribuian, desapareció a los dos minutos de salir a la calle ya que lo hice público a todos los competidores que pude y entre ellos se pasaron la infor. Mi inteción era saber si estaban o no en lo cierto con las explicaciones del día anteior, y NO, no cuadraba NADA de cómo lo habían explicado. Estaba claro que el coordinador, con una panza considerable, no se había molestado en recorrer las escaleras para contrastar la información...

Subíamos por grupos de edad; hasta 30 años, 34, 39, 44, ... Ya estaba equipado. El equipo era peor que el de Airbox usado en el circuito nacional y más pesado, pero era igual para todos. La gente no bajaba de la planta 37... tan dura era la subida??. A ultima hora, veo uno de mis compañeros de equipo, Carlos Luís, que justo bajaba de arriba. Me dice: se me ha hecho muy larga... más que la torre espacio de Madrid, la subida más exigente de las que se celebran en España. Cautela, asumo. La subida se da cada 30 segundos. Demasiado corta, es más que probable que tenga que adelantar participantes... y eso es muy complicado en esta prueba.

Me dan la salida y empiezo a subir con la torpeza que desconocer una escalera te supone, y más cuando he de luchar contra mis automatismos adquiridos ante tantas sesiones específicas opuestas a lo que allí me encontraba. Llegados a la planta 10, la secuencia se estabilizaba hasta el final y era el momento de la verdad, de imprimir un ritmo constante y lo más demoledor posible. La unica barandilla se hacía notar, así como las tiradas de 11 escalones, tres o cuatro más de lo habitual. Costaba probresar. Tengo que decidir de urgencia cambiar mi estrategia de ascenso; normalmente, 'ataco' el tramo subiendo dos escalones del tirón y sigo así hasta el siguiente rellano. Dada la dureza de esta escalera, era un suicidio mantener esa estrategia hasta arriba. Al tercio de ascensión veo que sinó paso a atacer con un primer escalón para luego seguir de a dos, no llego... Rectificar es de sabios, dicen.

Alcanzo un primer participante. Al oirme, se para y se aparta a la derecha dandome ánimos. Perfecto; así lo marcan las normas, pero el fair play de todos no es siempre el mismo. Se lo agradezco con un puño con pulgar hacia arriba en su honor. Sigo constante con debilidad en las piernas y un ritmo de respiración algo forzado; debía habermela jugado con el supletorio de aire que podía haber activado en el equipo, pero no quería jugarme con la reserva de aire, no fuese a faltarme antes de llegar; debes llegar arriba con aire en la botella...

Enseguida alcancé otro participante. Su deportividad no estuvo a la altura del anterior. No hace lo más mínimo para facilitar mi adelantamiento. Tengo que quedarme a su espalda frenandome unos instantes para que no haya duda que estoy ahí. Ni caso. Me obliga a seguirle un tramo y en el siguiente, abrirme, dejar la barandilla (eso te hunde), encima acelerar el paso bruscamente, y retomar la barandilla antes de llegar al siguiente rellano. Efectos secundarios: rotura de ritmo y asfixia prematura... El 'compañero', me había restado moral, tiempo y fuerzas, pero quedaba menos para llegar... Dos plantas más arriba, mierda, otro 'compañero' sordo o .... La misma operación que me vuelve a perjudicar claramente. No tengo aliento para gritar, quejarme o darle un empujón por incumplir normativa, he de subir como sea.

Penúltima planta... aprieto los dientes y como puedo supero el sensor de chip. Roto. Por primera vez me había controlado el tiempo con un cronometro propio; no quería estar a merced de la organización en el tiempo tras un esfuerzo tan titánico. Solo soy capaz de ver 6 minutos 25 segundos y me desplomo. Enorme dispositivo de recepción de competidores. El mejor que he vivido nunca, todo hay que decirlo. Te dejas caer en plan cadaver y ellos lo hacen todo... Te quitan equipo básico, te sientan en una silla con ruedas y te llevan a toda velocidad hacia una zona de recuperación, con sillas ultracómodas con unas bolsas de agua con hielo para sumergir los dos brazos, y un voluntario te trae una bolsa gigante de hielo para ponerte en la nuca, piernas, o donde prefieras. Luego unas camillas por si no has tenido suficiente. Voluntarios te van trayendo agua fresca y isotónico a demanda.

Recuperado el aliento, intengo levantarme y las piernas no responden. Había llegado al fallo muscular como hacía tiempo que no experimentaba. Desde la carrera vertical de la Torre Mapfre, enlos mundiales de Barcelona, no me había sentido igual. Entonces gané con un tiempo de 5.01 en 40 plantas. Aquí habia hecho casi un minuto y medio más y eran teóricamente 3 plantas menos. La realidad era que esas 37 plantas en ese edificio, equivaldrian en un edificio convencional en España a 46 plantas o más.

Nadie sabía nada de si el tiempo era bueno o no. Algún compañero de Barcelona se había tomado más de 8 minutos. No era malo pues. Uno de los rivales fuertes de mi categoría, me dice que ha hecho más de 7 minutos... Esto empieza a oler a medalla.

Uno de los clarísimos favoritos a realizar el mejor tiempo, Patrik, de Madrid, ganador de la última subida a Torre Espacio que se realizó y mejor tiempo en Vancouver junto a Mario Verdugo, parecía que se había desfondado en las últimas plantas al imprimir un ritmo inicial quizá demasiado ambicioso

Aprovecho las únicas vistas de la planta de llegada para disfrutar 'gratis' de las vistas de downtown, y hasta de midtown, con el magestuoso Empire Estates al fondo. Especialmente impresionantes las dos 'piscinas' que han construido en el solar que ocupaban las Twin Towers, resiguiendo exactamente su perimetro, pero dejando el agujero en homenaje postumo. Precisamente estuve en una de las torres en su planta superior, en mirador, a finales de los 90, y todavía guardo el video casero en el que filmaba incluso el ascenso a las más de 100 plantas que tenía.

Sacan las clasificaciones provisionales. Medalla de oro!!! Un alivio y alegría inmenso recorren mi cuerpo. Cuanta presión liberada... En mi, sin embargo planea el pesar por los dos adelantamientos que me habían condicionado sin duda el resultado final. Sin ellos, puedo casi asegurar que hubiese conseguido el mejor tiempo de los españoles. El compañero de equipo, Carlos Luís, especialista igualmente en este tipo de pruebas, me saca 3 segundos, y un bombero de la comunidad de Madrid, 4 segundos. Los tres mejores tiempos, realizados por dos Kiwis (neozelandeses) y un Italiano que por lo visto se dedica al circuito mundial vertical. Todos son menores de 30 años y estan a un nivel casi inalcanzable para mi, como mínimo el primero y segundo. Así pues ORO, sexto de la general muy cerca del cuarto puesto.


Podium senior B full gear...


Tocaba pensar en la segunda subida, esta vez sin equipo... Las fuerzas eran pocas, pero la moral, alta. En esta prueba volvía a enfrentarme con los rivales directos de la otra subida, y nuevos rivales que, o bien eran policías y nunca corrieron la primera prueba, o bien se habían reservado sin correrla antes para estar a tope aquí. Realmente, a mi la prueba que me llena es la subida con traje de intervención, pero no escatimo esfuerzos en esta otra subida, como es lógico.

No sabía como plantearla y me la jugué subiendo 'corriendo', sin votar, pero moviendo las piernas como si corriera. En la planta 25 aproximadamente, tuve un bajón y tuve que reducir un poco la velocidad, pero esta fue siempre buena. Llegaba con 4.20 en mi crono y buenas sensaciones. Sabía que lo había hecho bien, pero no sabía si seria suficiente para adjudicarme otra medalla. En esta ocasión, había tenido que adelantar a CINCO participantes... Aquí hubo mejor proporción de fair play, pero no fue plena y volvió a tocar adelantar, pero nada comparado a lo que supone hacerlo equipado.

Finalmente, volví a ser sexto de la general; increhible, pero por contra, quinto de mi categoría!!! . Es decir, de los seis primeros de la general, cinco eramos mayores de 35 años...

Mi compañero de equipo, Carlos Lopez, repescado para mantener el equipo de Barcelona, prefirió renunciar a la subida previa equipado y supo aprovecharlo sacandome 9 segundos y llevandose un bronce que estuvo muy caro en Manhatan. Por contra, le devolví la pelota a Carlos Luís, que me había superado antes, por los mismos segundos le superé yo a el, aunque igualmente fue paradógico que aquí se llevó una medalla de plata y en la anterior, la de chocolate...

Por equipos, una de cal y una de arena. En el equipo masculino con equipación de intervención, oro incontestable al sumarnos Carlos Luis y dos bomberos que con el las cancelaciones habían quedado sueltos, uno de Castro-urdiales, y el otro, el maño Alberto Gomez, ganador del circuito nacional 2010.

En el equipo en subida sin traje de intervención, un probleme en el registro del equipo, dejó a Carlos Lopez sin código asignado para completar el equipo de Barcelona, y incomprensiblemente, la organización ha sido capaz de recolocarlo en la clasificación por equipos. Somos, no me cabe la más mínima duda, medalla de plata técnica, pero no han querido entrar en razones. Me da lo mismo, los tiempos hablan y Barcelona a vuelto a demostrar su altísimo nivel mundial en esta especialidad.

Ahora todo ha acabado y toca descansar, descansar mente y cuerpo para disfrutar, al fin, de la compañía de mis hijos a los que hace mucho tiempo que no veo, especialmente mi hija Martina que acaba de nacer...


visita a uno de los 90 parques que hay solo en Manhatan...


sábado, 20 de agosto de 2011

CARRERA VERTICAL - BOMBEROS

Llevo muchas semanas sin actualizar el blog, y no es por falta de material, no. Quienes me siguen de vez en cuando saben que el contenido de mis entradas se basa en mi experiencia deportiva, con alguna aportación esporádica de mi profesión, la de bombero, que justo este mes llega a los 12 años (cuatro trienios...). Casi un tercio de mi vida... ¡cómo pasa el tiempo!!.

Con esta entrada, auno ambas temáticas de forma plena. 'Carrera Vertical'. Un concepto que de entrada no tiene que ver con el universo bomberil, pero que desde agosto del 2003, si, al menos para mi y para un puñado de 'enfermos' del deporte extremo y compañeros de profesión. Por aquel entonces, me aventuraba a participar en la llamada por algunos medios de comunicación: 'prueba reina' de los Juegos Mundiales de Bomberos y Policías de Barcelona. Fue una semana de competición a imitación de los entrañables juegos olímpicos del 92. Inauguración en el propio estadio olímpico, con desfile por la pista, espectáculo multitudinario, pirotecnia a discreción, y un sin fin de similitudes. El calendario deportivo también muy parejo al de los JJ.OO, pero con peculiaridades bomberiles y policíacas como esta:  la carrera vertical de escaleras, en la que se escogió el edificio que aún hoy es el más alto de Catalunya  la TORRE MAPFRE.



Con sus 40 plantas, el reto era realmente importante y exigente. Especialmente en la modalidad de subida con equipo completo de intervención. El día de la carrera nos encontrábamos inmersos en una fuerte ola de calor, con temperaturas superiores a los 35 º celsius a la sombra y con la tradicional 'xafugor' asfixiante. A ello se le sumaba el traje con protección térmica que solo ponértelo te hacía romper a sudar y los más de 20 kg que supone toda la parafernalia, más la guinda de ir respirando aire embotellado a trabes de una máscara. Esfuerzo extremo sin duda.

 
Ultimo piso de ascensión a la Torre Mapfre en el 2003. Agarrandome de donde pillaba...

La zona de llegada era un escenario dantesco, con todos los participantes esparcidos por los suelos, intentando recobrar el aliento tras el titánico trabajo realizado. A mi me costó 10 minutos de relog para poder hablar; no miento.

Aquella mañana de agosto, mi rendimiento deportivo fue sorprendente para mi, realizando el mejor tiempo de todos los participantes y a solo un segundo de la barrera de los 5 minutos, pese a que por Antena 3, encumbraron como ganador a un bombero de Madrid al que le saqué algunos segundos... pero como el salió en una tanda anterior a la mía, y era de Madrid... pues ya les fue bien tomar como referencia su mejor tiempo provisional. Así es el mundo de la prensa, con todos mis respetos. Al menos en TV3, la 1 y otros medios, dieron la información correcta.


Recuperandome en la terraza de la Mapfre tras el ascenso...

Desde aquella edición de los juegos mundiales, no se ha subido a una torre tan alta. En Quebec 2005, se subieron unos 32 pisos, en Adelaida 2007, 35, y en Vancouver 2009, unos 28.
Dado mi sorprendente resultado en Barcelona, siempre que he podido, me he preparado como buenamente he podido esta prueba en cada edición del mundial. En Quebec gané el oro en mi categoría pero fui el segundo mejor tiempo, en Adelaida no pude ir porque esa misma semana nació mi hijo Tiago, y en Vancouver, hice plata tras un bombero local que se conocía supongo mucho mejor el trazado que yo en el Sheraton de esta bonita ciudad canadiense; como desquite, conseguí el oro en la subida sin equipo de intervención...; la cuestión era ganar un oro!!
Ahora toca competir en la mítica ciudad de New York, la ciudad de los rascacielos, y en un escenario todavía más mítico, el World Trade Center, en el único edificio que 'funciona' desde los fatídicos atentados del 11-S, especialmente memorables para esta profesión de bombero ya que allí perdieron su vida 300 compañeros del tirón durante las maniobras de desalojo de las torres gemelas. Y precisamente tiene lugar este evento, a 10 años vista de aquel trágico día. Casualidad, NO. Forma parte de los actos que se han organizado en NY para tal recuerdo. Y por ello se ha desplazado las fechas de competición a una semana vista del propio 11-S, ya que lo habitual en estos juegos es realizarlos en julio.


El edificio en cuestión es el WTC7 (el de la foto...), de peculiar construcción, con base triangular y 52 plantas de altura. No se alcanzará esa altura máxima por varios motivos. El primero porque las tres últimas plantas son particulares, y en segundo lugar porque la autonomía de los equipos respiratorios no permitirían alcanzar la cima a muchos de los participantes. No os asustéis, en una situación real, sería casi imposible reproducir ese ascenso con tanta altura y respirando aire ya desde la planta baja. Lo que se hace es subir hasta la 'zona caliente' (donde está el fuego), y allí se conecta el equipo. En este caso se respira desde abajo por la competición en si.

En total serán 37 plantas, que no son pocas...